Palomas de la paz
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LA INDULGENCIA PLENARIA
Seguro que más de una vez habéis oído hablar de las indulgencias. Pero ¿qué son exactamente? ¿Cómo se consiguen?
Escribo esto hoy (quizás demasiado tarde) porque esta Semana Santa tenemos la posibilidad de ganar la indulgencia plenaria.
Para entenderlo tenemos que echar un vistazo a lo que decíamos sobre la Confesión, y también sobre el Cielo, el regalo eterno de la presencia de Dios.
En el texto de la confesión veíamos cómo los pecados se nos perdonan con el Sacramento de la Penitencia (Confesión). Pero decíamos que las consecuencias del pecado quedan en nuestro corazón. Nos marcan.
Pongamos algún ejemplo de esos con los que se lo explicamos a los niños. Hay pecados que se pueden perdonar y satisfacer (reparar). Si le robo un sacapuntas a un amigo y me doy cuenta de que está mal hecho, puedo pedirle perdón y devolvérselo, incluso, para que quedemos más amigos que antes, le voy a regalar una goma de borrar que sé que a él le gusta porque huele muy bien. Creo que ese “pecadito” estaría perdonado y no me va a dejar ninguna huella, o muy leve, en todo caso.
Pero hay otros pecados que no son tan fáciles de remediar. Si un delincuente hiere a su víctima y le infringe una lesión que deja secuelas ¿cómo lo podrá reparar? A lo mejor se ha quedado sin riñón, o un músculo o tendón sin la movilidad debida… No es fácil de reparar. El ladrón podrá confesar su pecado y, si cumple las condiciones que decíamos, Dios le perdonará, pero queda en su corazón una marca, una “pena temporal” (así es como lo denomina la Iglesia), que deberá limpiar para poder, cuando muera, estar en la presencia del Señor en el Cielo. Es como si en una madera claváramos un clavo. Ése sería el pecado, y con la confesión sacamos el clavo… pero el agujerito permanece. Y para ir con Dios tenemos que tener la madera como nueva. Es como una hoja de papel que rayamos apretando fuerte el lápiz. Podremos borrar las rayas, pero siempre se notará que el papel no está como nuevo. Y para ir al Cielo y estar con Dios debemos ser papeles nuevos.
Las marcas de nuestros pecados no reparados suficientemente se van acumulando en nuestro corazón… y hasta que no esté totalmente limpio, como nuevo, no podremos entrar al Cielo con nuestro Señor.
Aquí es donde entra ese don de Dios a través de su Iglesia: la indulgencia. Conseguir la indulgencia no es, ni más ni menos, que limpiar de una pasada toda esa “pena temporal” acumulada en toda nuestra vida, de manera que, si muriésemos nada más conseguir dicha indulgencia iríamos derechitos al Cielo, a la bienaventuranza y la alegría eterna, a la presencia de Dios.
Así pues, es un don que hay que aprovechar. ¿Y cómo? Pues paso a comentaros cómo podemos ganar la indulgencia en este Triduo Pascual (celebraciones del Jueves Santo, Viernes Santo y Resurrección de Jesús, el Sábado)
En general, la indulgencia se articula en torno a dos partes: unas condiciones (o requisitos) generales y otras particulares. Digamos que las generales son comunes a todas las indulgencias y las particulares (llamada obra enriquecida) son dictadas por la Iglesia según lo que se celebre. Por ejemplo, indulgencia concedida por ser Año Santo Compostelano, o por ser Año Paulino, o por una peregrinación concreta… Las que hoy os explico están ligadas a la celebración del Triduo Pascual.
Paso a especificar los requisitos comunes a todas las indulgencias:
Y las “condiciones particulares” u obra enriquecida para este Triduo Pascual son:
Para el Jueves Santo
1. Si durante la solemne reserva del Santísimo Sacramento, que sigue a la Misa de la Cena del Señor, recitamos o cantamos el himno eucarístico del "Tantum Ergo" ("Adorad Postrados").
2. Si visitamos por espacio de media hora el Santísimo Sacramento reservado en el Monumento para adorarlo.
Para el Viernes Santo
1. Si el Viernes Santo asistimos piadosamente a la Adoración de la Cruz en la solemne celebración de la Pasión del Señor.
Para el Sábado Santo
1. Si rezamos juntos el rezo del Santo Rosario.
Para la Vigilia Pascual
1. Si asistimos a la celebración de la Vigilia Pascual (Sábado Santo por la noche) y en ella renovamos las promesas de nuestro Santo Bautismo.
En fin, que lo tenemos fácil. Para aclarar las cosas un poco más decir que la indulgencia podemos ganarla para nosotros mismos o para algún difunto (habrá muchas buenas personas que hayan muerto y aún no puedan ir al Cielo porque están limpiando sus penas temporales en el purgatorio). También decir que no la podemos ganar por alguien vivo. Que podemos ganar 5 indulgencias (una por cada obra enriquecida de las antes reseñadas, y, lógicamente, una por nosotros y las otras 4 por difuntos).
Respecto a la confesión, es válida si se hace en los días anteriores o posteriores a la obra enriquecida, y una confesión es válida para conseguir varias indulgencias. También la Comunión y las oraciones por las intenciones del Papa se pueden hacer en días anteriores y posteriores, aunque es recomendable hacerlas en el mismo día que la obra enriquecida, y hay que decir que hay que comulgar y orar una vez por cada indulgencia que se pretenda ganar.
En estos enlaces tenéis más información sobre el tema:
http://www.corazones.org/a_temp/indulgencia_triduo_pascual.htm
http://www.zenit.org/article-26742?l=spanish
http://es.catholic.net/conocetufe/365/821/articulo.php?id=22316
http://www.laverdadcatolica.org/F51.htm
Bueno, pues aunque haya sido un comentario más largo y denso de lo normal, creo que merece la pena que reflexionemos sobre ello larga y pausadamente.
Otro día quizás podemos profundizar un poquito sobre el cielo, purgatorio e infierno, que parece que no son cosas muy de moda, pero que forman parte fundamental de nuestra Fe.
La Confesión
Recientemente los niños de último curso de catequesis han recibido su “primera confesión”. No es algo tan lucido ni espectacular como la Primera Comunión, pero sí muy importante para su crecimiento como cristianos y, también, para la reflexión, suya y nuestra, de los padres.
Tienen los niños muy cercano su primer encuentro íntimo con Jesús, en su corazón, en su alma. Ése será el receptáculo de tan sagrado encuentro; ¿cómo no limpiarlo, adecentarlo, prepararlo con amor? Pues no hay mejor lejía y desinfectante, antigrasas y bactericida “todo en uno” que la Confesión bien hecha.
Pero repasemos los requisitos para una Confesión bien hecha. Ellos, los niños, nos los recordaron en las peticiones (Oración de los fieles) hace unos pocos domingos.
Examen de conciencia. Debo hacer un “repasito” de las cosas que he hecho mal desde la última confesión bien hecha. Esas cosas mal hechas, aunque no queramos decirlo, se llaman pecados. Pueden ser en materia grave, y se llaman pecados mortales, o en materias leves o menos graves, y entonces se llaman pecados veniales. Para realizar dicho “repasito”, es conveniente utilizar una guía, ser algo metódicos, porque, ¡caramba!, lo que quiero es hacer una buena confesión, y la ocasión lo merece ¿no?
¿Y qué guía utilizar? Recomienda el Catecismo de la Iglesia Católica seguir los mandamientos, o el Sermón de la Montaña y demás enseñanzas apostólicas. En realidad, la guía fundamental es la regla del amor: ¿En qué momentos no he amado lo suficiente y he violentado, ofendido, desagradado a mi prójimo?
Dolor de los pecados. Significa que me siento mal por haber hecho esas cosas. Me siento mal porque son una ofensa a Dios, que tanto me quiere y que tanto ha hecho por mi... Y también me siento mal porque son una ofensa a mis hermanos, a mi prójimo al que he herido con mi actuación. Cuando mentimos... causamos dolor a quien mentimos… Cuando desobedecemos a nuestra esposa, le causamos dolor o pesar… Cuando discutimos en el matrimonio nos hacemos daño mutuamente y decepcionamos a Dios, que nos quiere a los dos y ante el que prometimos fidelidad y amor por encima de las dificultades…. Y así con todos los pecados…. Siempre, siempre, siempre habrá alguien perjudicado: o mi prójimo, o yo mismo o Dios (normalmente los tres, y siempre dos, Dios y uno mismo). Por eso, por el amor debido a Dios y a esas personas (incluido yo mismo) deben dolerme mis pecados.
Propósito de enmienda Significa que esas cosas que he hecho mal no quisiera volverlas a hacer. Es cierto que sé que es difícil no volver a hacerlas, que sé que soy débil y en muchas de ellas estoy mal acostumbrado, y que, seguramente volveré a cometer esas mismas faltas. Pero mi corazón y mi entendimiento, por lo menos, no quisieran volver a hacerlo. Porque ofendo a Dios y a mis hermanos no quisiera volver a hacerlo.
Hay un chiste sobre el propósito de la enmienda. Cuenta que va uno a confesarse y le dice al sacerdote: “Mire, sr. cura, es que he robado dos sacos de cereales que había en la puerta del granero de un vecino”. El sacerdote le dice: “bueno, pues como has robado dos sacos, en penitencia vas a rezar dos padrenuestros”, y le interrumpe el ladronzuelo “espere, señor cura, ponga tres sacos, que me dejé uno porque no podía con él y ahora sí que me lo llevaré”.
Está claro que esa no fue una buena confesión; sí que dijo los pecados, pero no estaba arrepentido, no tenía propósito de enmienda. De hecho más bien tenía propósito de pecar, porque estaba convencido de querer repetirlo.
Decir los pecados al confesor. Sí, hay que decirlos, y decirlos todos… no vale callar ninguno por vergüenza. Una cosa es que se me olvide (Dios suple el olvido por nuestra buena voluntad de decirlo), y otra que me lo calle (ahí no hay buena voluntad).
Cumplir la penitencia. La penitencia (o satisfacción) nos la impone el sacerdote. Este punto es tan importante como cualquiera de los otros, pues la falta de cualquiera de ellos produce que la confesión no esté bien hecha y, por lo tanto, aunque el sacerdote nos absuelva, no se nos perdonen los pecados. El sacerdote es un ministro de la confesión, nos da la absolución en nombre de Dios, pero el perdón pertenece a Dios. No es misión del sacerdote "investigar" si lo estamos haciendo bien o no. Dios, que ve en nuestro corazón, es el que sabe si lo estamos haciendo bien.
¿Y porqué la penitencia? Pues a los niños se lo explicamos así. Yo le robo a un amigo un sacapuntas muy bonito. Más tarde, en mi corazón siento que lo que he hecho está mal (dolor de los pecados). Me decido a pedirle perdón a mi amigo. Y le digo: “Amigo, perdóname, que te robé el sacapuntas ayer (decir los pecados). Te prometo que nunca más te quitaré nada (propósito de enmienda)”. Hasta aquí he hecho examen de conciencia, he sentido dolor de los pecados, y he hecho propósito de enmienda. También he dicho (confesado) el pecado… Pero ¿se acabó ahí? ¿Ya he cumplido? Pues la verdad es que mi amigo pensará: “Pues sí, te perdono, pero devuélveme el sacapuntas ¿no?” Esa es la penitencia o satisfacción.
He manchado la camisa… lo siento, puf, intentaré tener cuidado en adelante… sí, pero la mancha sigue ahí… y lo que tengo que hacer es quitarla. Eso es la penitencia. Debo intentar dejar las cosas como estaban antes de mi pecado.
Merece la pena leer lo que explica el Catecismo de la Iglesia Católica en su punto 1459, a propósito de la penitencia: “Muchos pecados causan daño al prójimo. Es preciso hacer lo posible para repararlo (por ejemplo, restituir las cosas robadas, restablecer la reputación del que ha sido calumniado, compensar las heridas). La simple justicia exige esto. Pero además el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. La absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó (cf Cc. de Trento: DS 1712). Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe "satisfacer" de manera apropiada o "expiar" sus pecados. Esta satisfacción se llama también "penitencia".
En fín, pues ya sabemos algo más, o por lo menos, lo hemos recordado.
Para acabar simplemente decir que la Iglesia nos pide (por nuestro propio bien) que confesemos, al menos, una vez al año, o en peligro de muerte, o si se va a comulgar… Y en el siguiente mandamiento complementa diciendo “Confesar y comulgar por Pascua de Resurrección”.
La Cuaresma es tiempo especial de conversión, de cambio, de enmienda… Tiempo maravilloso, en el que el Señor está, si se puede decir así, especialmente dispuesto a perdonar, más bien diría, ansioso de vernos acercar a Él. Aprovechemos que nuestros hijos se han confesado, aprovechemos la Cuaresma y la cercanía de la Pascua para confesarnos… Es fácil sacar el aprobado, como decíamos a propósito de los sacrificios de la Cuaresma... Hagámoslo.
Dejo aquí los cantos que esperamos cantar en la próxima Misa:
15-marzo | ||
| ENTRADA | 4 | Jesús está entre nosotros |
| SEÑOR TEN PIEDAD | - | Señor, ten piedad de nosotros |
| SALMO | - | - |
| ALELUYA | 8 | Tu palabra me da vida |
| OFERTORIO | - | Señor, este pan te ofrecemos hoy |
| SANTO | - | Dios poderoso del universo |
| PADRENUESTRO | 20 | En el mar he oído hoy |
| PAZ | 22 | Pon tu mano |
| CORDERO DE DIOS | - | - |
| COMUNIÓN | 62 | Queremos comulgar |
| ACCIÓN DE GRACIAS | - | - |
| DESPEDIDA | 41 | Santa María del Camino |
LA CUARESMA
La Cuaresma es uno de los tiempos fuertes del año cristiano. Se llama tiempo fuerte porque nos invita a intensificar nuestra vida cristiana. Y debemos intensificar nuestra vida cristiana porque llega otro tiempo, corto, pero intenso, que es el más importante, y el meollo de nuestra Fe: la Semana Santa.
En la Semana Santa se producen los hechos fundamentales de la vida de Jesús: Pasión, muerte y resurrección. Son los que dan razón de nuestra Fe. La fe cristiana no tendría sentido sin ellos. Por ejemplo, si Jesús no hubiera resucitado... no habría sido más que un gran hombre, un hombre bueno, un profeta, un ideólogo, un líder… o un fracasado. Pero no, al resucitarle, el Padre da idea de que Cristo era su hijo, de que el mal no tiene poder sobre Dios, de que no fue aplastado por nuestros pecados…
Por su parte, la pasión es el misterio del camino hacia Dios. Echa sobre sus hombros los pecados del mundo, para que nos sean perdonados; nos muestra cómo el sufrimiento, que es inmanente a la naturaleza humana, puede tener una recompensa redentora. El sufrimiento tiene un sentido (¡y qué sentido!) a los ojos de Dios.
Bueno, pues lo cierto es que cuando uno tiene una celebración fuerte, pues lo normal es que la prepare ¿verdad? Por ejemplo, la boda…Vosotros ¿os casasteis sin preparar nada? Seguro que no. Seguro que con tiempo buscasteis vestido y traje, lugar de celebración, cursillo prematrimonial… Y el mismo tiempo del noviazgo no es otra cosa que preparación…
Jesús mismo también se preparó. No olvidemos que Él sabía lo que se le venía encima. Se preparó. Se fue al desierto. Lo pasó mal 40 días con sus noches. Y superó las tentaciones del demonio (lo hemos visto en la lectura de la misa de estos primeros días de Cuaresma). Claro, así ya estaba más preparado para lo que le venía. Sin contar con que toda su vida estuvo preparándose en la obediencia y sujeción a sus padres, José y María, con lo que cumplir la voluntad de Dios, también lo había preparado suficientemente.
La Iglesia también nos pide que nos preparemos. Somos cristianos: seguidores de Cristo. Si Cristo pasó por ese camino, lo lógico es que nosotros, sus seguidores, también vayamos por ese camino ¿no? Jesús nos enseñó el camino del sacrificio como preparación. Así que tomemos el ejemplo. Por eso la Iglesia nos pide un poquito de sacrificio. En realidad nos pone un mínimo de sacrificio: es como pedirnos el 5 en un examen. Es un cinco “pelao”. En realidad, en la generosidad de cada uno está el intentar llegar al 10.
Bueno, pues os digo cómo sacar el cinco. Para las personas entre los 18 y los 60 años dos días de ayuno: Miércoles de Ceniza y Viernes Santo. Ayuno que consiste en una comida normal, y desayuno y cena flojillos, y nada de comida entre horas, claro (tampoco vale hartarse a las 12 de la noche ¿eh?).
Y para mayores de 14, sin límite de edad, abstinencia todos los viernes de cuaresma y además el Miércoles de Ceniza. Abstinencia es no comer carne, simplemente.
Como véis es fácil sacar un cinco. ¿Se lo vamos a negar a Dios? ¿Haremos algo más para mejorar la nota?
He oído por ahí que es una tontería, que es simbólico, que eso no lleva a nada, que no tiene ningún sentido…
También ví a una abuelita de ochenta y pico años pedirle a su hija que pusiera una pizca más de sal, la hija no querer y montarse una discusión de 10 minutos, acabando las dos enfadadas. Y uno piensa ¿no hubiera sido mejor poner la sal, que ni se va a notar, por darle gusto a la madre y que se sienta querida y respetada, y ahorrarse este disgusto?
Pues si tan tonto es ese sacrificio, si tan simbólico… hazlo, sacas el 5 y te quedas tranquilo y cumples el mandato de la Iglesia ¿no os parece?
Un sacerdote nos contaba un ejemplo. Si la Iglesia nos obligara a meternos, por lo menos una vez a la semana, en una especie de armario, de aproximadamente metro y medio por metro y medio, con una temperatura media de 50 grados, sin ventilación, durante 20 minutos… seguro que más de uno diría ¡qué locura! ¡estos curas, esto va contra los derechos humanos! Y si después dijera la Iglesia: “después de estar en el armario empotrado a 50 grados, hay que salir y pegarse una ducha fría de 5 minutos, pero de agua helada, y luego golpearse con un haz de ramas de abedul en la piel desnuda”. Seguro que tras esto se pediría poco menos que la crucifixión de los obispos.
Pues resulta que eso es, con matices, la sauna finlandesa… y eso hay quien paga por ello, y se dice que es por salud, y se acepta hasta de buen grado, porque… es por la salud.
Pues mucho menos nos pide la Iglesia en Cuaresma: lo dicho, ayuno 2 días y abstinencia creo que 7 días, y hemos de entender que también es por salud: la salud de nuestra vida cristiana, que necesita un poquito de ejercicio para fortalecerse, o mejor dicho, para no atrofiarse.
A los niños les hemos propuesto un plan de esfuerzo diario. Una cosita pequeña cada día. Ellos no tienen que hacer abstinencia hasta los 14 años y ayuno hasta la mayoría de edad. Pero podemos invitarlos, esos viernes (no digo toda la Cuaresma, digo sólo los viernes) a no comer ningún dulce, ni "chuche"… Una merienda sin bollería, y en su lugar un pan con quesito, o un bocadillo… En fin, cada padre/madre le puede insinuar y ayudar a su hijo (y acompañar en el pequeño sacrificio), para que sea generoso con Jesús, que sufrió todo por redimir nuestros pecados.
Que el Señor nos dé luz y sepamos corresponderle generosamente.
Nota: El que quiera ver lo que dice el cánon de la Iglesia exactamente lo tiene en el siguiente enlace. Los que quieran sacar más de 5, prestad atención al art. 1250, que habla de la necesidad de hacer penitencia todos los viernes del año, si no se a respetar la abstinencia
Y, por favor, siempre que veáis un enlace que no funciona, comunicádmelo, por favor
Aquí os dejo el fichero de propósitos de cuaresma que entregué el domingo 1 de marzo. Puede servir para otros hermanos o amigos.
http://rapidshare.com/files/206134420/propositos_cuaresma.doc
Os recuerdo que los niños lo deben traer en su carpeta todos los domingos
Tenemos un fichero a vuestra disposición con varios cantos. Se llama misadeniños.rar, y lo podéis descargar pinchando en este enlace:
http://rapidshare.com/files/206103163/misadeni_os.rar
Incluye los siguientes cantos:
Causa de nuestra alegría
Oí tu voz
Quédate, Señor, con nosotros
Queremos comulgar (éste lo cantamos ya este domingo)
Soy un pobre, Señor
Explico aquí como bajarlo: Al entrar en la página de rapidshare, debéis pinchar en donde pone Free User. Al hacerlo pasáis a otra página donde un contador empieza a contar desde 40 segundos hacia abajo (está en inglés, pero los números son los mismos para todos, jaja) Cuando llegue a 0, entonces hay que pulsar en DOWNLOAD. Es un poquito "pesado" y tardará un poco según la velocidad de vuestro ADSL. Por eso si sólo queréis bajar la canción nueva para el domingo os recomiendo que uséis este link
http://rapidshare.com/files/206135898/queremos_comulgar_mp3.mp3
Si alguno conoce una forma más rápida o cómoda para poder ir subiendo los ficheros, me lo decís.
En este enlace podéis ver las lecturas de la Misa del próximo domingo:
http://www.archimadrid.es/evangelio/
En concreto, en la Primera Lectura tenemos el pasaje del Génesis en que el Señor le pide a Abraham a su único hijo en sacrificio. Gran exponente de la Fe profunda de Abraham.
La respuesta en el Salmo Responsorial será: "Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida", así que muy posiblemente ensayemos antes de la Misa (de 12) el estribillo del canto "Caminaré en presencia del Señor".
La Segunda Lectura será de la Carta de San Pablo a los Romanos, y en el Evangelio se nos narrará el pasaje en que Jesús se lleva a Pedro, Juan y Santiago al monte y se transfigura, apareciéndoseles Moisés y Elías. Es cuando Pedro dice aquella frase de "Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías". Él quisiera quedarse allí siempre, ni siquiera piensa en hacer una tienda para él o sus compañeros. Ojalá, viendo el rostro de Jesús en la Eucaristía nosotros deseáramos quedarnos siempre en su presencia. ¿En qué pensamos cuando tenemos a Jesús delante?
Bueno, pues como no tenemos mucho repertorio donde elegir para adaptarnos a las Lecturas, esta semana tendremos los siguientes cantos:
| ENTRADA | 4 | Jesús está entre nosotros |
| SEÑOR TEN PIEDAD | Señor, ten piedad de nosotros | |
| SALMO | Caminaré en presencia del Señor | |
| ALELUYA | 8 | Tu palabra me da vida |
| OFERTORIO | 17 | Por los niños que empiezan... |
| SANTO | Dios poderoso del Universo | |
| PADRENUESTRO | 20 | En el mar he oído hoy |
| PAZ | 22 | Pon tu mano |
| CORDERO DE DIOS | - | - |
| COMUNIÓN | 62 | Queremos comulgar |
| ACCIÓN DE GRACIAS | - | - |
| DESPEDIDA | 41 | Santa María del camino |
Pondré en rojo las canciones que sean nuevas, y, siempre que pueda las intentaré subir o poner un link para que podáis descargarlas y aprenderlas.
De momento aquí tenéis un fichero comprimido con muchas de las canciones que estamos cantando o vamos a cantar próximamente:
http://rapidshare.com/files/206103163/misadeni_os.rar
¡Bienvenidos a todos!
Esperemos que esta iniciativa tenga buen fin. Simplemente se trata de tener un cibernético lugar de encuentro para preparar la cita dominical en nuestra Parroquia.
No soy experto informático, ni siquiera avanzado, así que no espere nadie grandes avances técnicos, porque no los va a encontrar. Intentaré que esto sea sencillo y cómodo de usar.
Saludos a todos, y una vez más, bienvenidos.
Cantos y catequesis parroquial
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